El despido inmediato por justa causa es una medida excepcional en la legislación laboral suiza y debe interpretarse de forma restrictiva.
Sólo los incumplimientos especialmente graves pueden justificar tal medida.
Por incumplimiento se entiende la violación de una obligación derivada del contrato de trabajo, pero otros incidentes también pueden justificar el despido inmediato.
Este incumplimiento debe ser objetivamente lo suficientemente grave como para destruir la confianza esencial en la relación laboral o, al menos, perjudicarla tan profundamente que la continuación del empleo no sea razonable.
Condiciones para el cese inmediato
El despido inmediato puede estar justificado por incumplimientos menores reiterados (por ejemplo, retrasos reiterados, incumplimiento de los horarios de trabajo, ausencia injustificada, notificación tardía de incapacidad para trabajar, presentación tardía de un certificado médico, incumplimiento de instrucciones).
En tales casos, el despido inmediato sólo está justificado si el incumplimiento persiste a pesar de una o varias advertencias, preferiblemente por escrito.
Un juez evaluará de forma independiente si existen causas justas para el despido por parte del empresario o del trabajador.
La rescisión debe producirse sin demora (normalmente en un plazo de dos o tres días, excluidos fines de semana y festivos, o de hasta una semana si la decisión afecta a un órgano de gobierno de la empresa) tras la justa causa.
Tanto el empresario como el trabajador pueden rescindir inmediatamente el contrato de trabajo por causa justa en cualquier momento.
Dimisión inmediata del trabajador
La dimisión inmediata de un trabajador está justificada si el empresario no puede garantizar los futuros pagos salariales por insolvencia (artículo 337 bis CO) o si el trabajador sufre violencia por parte del empresario (por ejemplo, agresión, insultos, acoso sexual, robo).
En caso de acoso moral (mobbing) por parte del empresario o de terceros (compañeros, superiores, clientes), el trabajador debe recordar formalmente al empresario sus obligaciones de respeto y protección de la personalidad del trabajador (artículo 328 CO) antes de decidir su dimisión inmediata.
Despido inmediato por parte del empresario
Un empresario puede despedir inmediatamente a un empleado en cualquier momento, aunque esté protegido contra el despido ordinario en momentos inoportunos (por ejemplo, por enfermedad).
El juez considera las circunstancias concretas, incluidos el cargo y las responsabilidades del empleado, el tipo y la duración del empleo, y la naturaleza y gravedad de los incumplimientos.
Sin embargo, una incapacidad laboral no imputable al trabajador no puede justificar el despido inmediato, ni tampoco la reducción de la productividad o el incumplimiento de los objetivos.
Si un trabajador recibe un despido inmediato por causa justa, pero cree que no hay motivos válidos, puede impugnar el despido.
Debe oponerse sin demora al despido por escrito al empresario, solicitando una reconsideración en un plazo determinado.
Si el empresario no se retracta de la decisión, el trabajador puede llevar el asunto a los tribunales.
Durante este proceso, el trabajador debe, si es posible, seguir ofreciendo sus servicios o al menos indicar su voluntad de hacerlo en el escrito de impugnación.